Mientras un sector del Gobierno de Misiones volvió a abrir las negociaciones con los policías que acampan desde el viernes pasado frente al Comando Radioeléctrico de Posadas, el ministro de Gobierno insistió en que sostendrá las denuncias penales contra los agentes y avanzará con la baja del personal activo que permanece acuartelado.

Los policías y maestros que acampan sobre la avenida Uruguay, en Posadas, en reclamo de una recomposición salarial del 100% tuvieron que soportar un breve temporal de viento que arrasó con varios gazebos. Previendo la llegada de lluvias, en el acampe cubrieron las carpas con polietileno para evitar terminar empapados. A primera hora de la mañana, los policías reactivaron los fogones y se entusiasmaron al enterarse de la decisión del Gobierno de volver a abrir canales de negociación.
Hasta ahora el Gobierno ofreció a los policías un incremento salarial del 30 por ciento. El Padre Marcos Szyszkowski Capellán de Misiones, dialogó con Radio Sudamericana y dijo que la propuesta fue rechazada ya que el pedido es que se dupliquen los sueldos. “Necesitan una respuesta por el bien de todos, por la paz social, porque ya se desmadró todos los sectores. La gente dice que van a aguantar hasta las últimas consecuencias”, señaló. “Ya no hay nada que perder, perdieron la paciencia, la gente está jugada el todo por el todo”, agregó.
Este viernes a la madrugada se cumplirá una semana del acampe frente al Comando Radioeléctrico. En ese lugar permanecen estacionados más de 30 patrulleros y una autobomba de la fuerza. Si bien los referentes pusieron a disposición de la Jefatura esos móviles por pedido de un fiscal, nunca fueron a buscarlos.
Además de un fuerte incremento salarial, los policías piden que se de marcha atrás con traslados y sanciones administrativas, y se acuerde una amnistía para la totalidad del personal activo de la Policía y el Servicio Penitenciario que se sumó al acampe.
“Se está poniendo feo el ambiente. Yo estoy acompañándolos, me parece que no puedo estar al margen del reclamo de la gente, tengo que estar en sus alegrías, tristezas y luchas”, dijo el religioso y recalcó que considera que “el reclamo es justo necesario y oportuno”.
La protesta comenzó la semana pasada mayormente con la presencia de retirados de la fuerza, pero con el correr de los días el acampe se pobló de oficiales y agentes en servicio, muchos de ellos llegados del interior de la provincia.
Unas horas después de iniciado el acampe, el Gobierno pidió al Ministerio de Seguridad la conformación de un comité de crisis para permitir el desembarco de fuerzas federales. El domingo, agentes de la Prefectura, Policía Federal y Gendarmería quisieron aislar a los manifestantes con un cordón humano, pero todo terminó en una refriega y el posterior retiro de las tropas federales.
“Esto no es una cuestión política, es un tema totalmente salarial”, resaltó el Padre y contó que incluso no aceptaron el apoyo de determinados organismos y organizaciones políticas porque “la idea no es que sea político”.
